EL HUAWEI MATE 10 SE POSTULA COMO UNO DE LOS MEJORES MÓVILES DE FINAL DE AÑO

El diseño del Mate 10 es uno de sus puntos fuertes. Esa pantalla de casi 6 pulgadas en 16:9 y sin apenas bordes es difícil de olvidar

 

Integra un procesador dedicado a la inteligencia artificial y una doble cámara trasera de calidad, pero el Mate 10 no pasa de los 700 euros

Pese a que aún tienen que limar muchos aspectos de su interfaz, Huawei ha conseguido que la experiencia de uso sea muy buena

La utilidad de la NPU y de las mejoras introducidas por su inteligencia artificial, sin embargo, aún está por ser demostrada

Es posible que la mejor característica del Mate 10, el nuevo móvil de Huawei que anunciaron en Europa el pasado lunes, no tenga nada que ver con su cámara, su pantalla, su diseño o su cerebro. Que un teléfono de la más alta gama no se haya ido a los 1.000 euros como han hecho Google, Apple y Samsung recientemente es sin duda una gran novedad, por desgracia.

El nuevo Mate 10 asciende 'sólo' a la cifra de 700 euros a pesar de tener el procesador más avanzado de Huawei (el Kirin 970), una doble cámara con apoyo de Leica que tiene mayor luminosidad que la competencia (1,6f tanto la lente principal como la monocromática) y una pantalla en 16:9 que, por tamaño y por los pocos bordes que tiene arriba, no tiene nada que envidiar a los 18:9 que han impuesto Samsung y LG y que han abrazado Google e incluso Apple.

Siguen siendo 700 euros, un dineral para dejarse en un teléfono móvil en un momento en el que muchas compañías, como la mismísima Huawei, han demostrado que se puede vivir bien con uno de 300 y muy bien con uno de 500. Pero los llamados 'tope de gama' siempre van más allá y tratan de justificar su precio con un giro o un refinamiento extra. Que Huawei 'sólo' vaya hasta los 700 y no hasta los 900 casi es para estar agradecido, pues.

La pantallaza es genial, podría ser mejor

Pero este teléfono es más que su precio. Hablemos de su aspecto exterior. Aunque no sea resistente al agua y tenga su rapidísimo lector de huellas dactilares en la parte inferior en lugar de en la parte trasera (como su predecesor y como prefiero yo a título personal), el Mate 10 entra por los ojos al instante. Es muy reconocible porque es condenadamente cuadrado en un momento en el que los móviles son cada vez más estirados y porque mantiene el formato de 16:9 sin pecar de bordes muy grandes por arriba y por abajo. Y es algo genial, porque además el panel es de 5,9 pulgadas, como su predecesor, pero en tamaño, ocupa lo que un móvil de 5,5 pulgadas.

Los que ya están odiando los teléfonos que apuestan por el formato 18:9, tienen aquí un firme candidato a 'perro verde' en el mercado de la alta gama. Por desgracia, el panel que integra el Mate 10 no es OLED, sino LCD, y no del mejor tipo que existe. Aunque así evita los problemas del Pixel 2 XL con este tipo de panel, los colores del móvil dejan un poquito que desear y, al lado de un iPhone o un Note 8, deja muchísimo que desear.

Si vienes de un móvil de LG como el G6, esto a lo mejor no te parece tan acusado; pero si vienes de otro Samsung, como un S6 o un S7, seguramente notes que pasa algo con los colores de la pantalla. Todo esto podría ser culpa de los colores irreales que muestran el 90% de los teléfonos hoy en día, sí, pero en este caso, creo que la pantalla de Huawei también tiene algo de responsabilidad.

Puede que para muchos esto sea algo positivo, ojo. Los colores son algo muy personal y que, en el caso de este teléfono, se pueden incluso ajustar un poquito sin pasar por el odioso modo de luz azul, así que quizá no todo el mundo lo vea tan mal como yo. Porque las ventajas del formato en 16:9 y de la resolución 2K están ahí y eso sí que se aprecia muy fácilmente.

Sobre todo porque detrás hay una pasada de batería: 4.000mah que no integra ni el Note 8 ni el iPhone ni el LG V30 ni nadie. No sé cómo lo han hecho para que entre en un cuerpo fino y que no revienta a la mínima, pero ahí está. He conseguido que el teléfono me rinda a tope y no me quede sin batería ni esforzándome. En mi cabeza, quería incluso más horas de batería, pero alcanzar las cuatro y media con pantalla encendida, en resolución 2K, es suficiente para mí. Si pones la pantalla en 1080p, seguro que llegas a las cinco y media.

Aún con todo esto , el color de la pantalla es lo que más me molesta del teléfono. No consigo ver los iconos ni las webs con buenos ojos porque estoy hecho a otras pantallas que, yo, considero mejores. Insistamos de nuevo en el 'yo'. El True Tone del iPhone 8 ha hecho mucho por el aspecto del teléfono, y los paneles OLED, que tienen muchas pegas y pueden ser demasiado saturados para los ojos de los profesionales, sin embargo gustan mucho más en el uso diario.

Si el Mate 10 tuviera una pantalla LCD mejor calibrada o con mejores colores o una OLED, creo que sería mi móvil favorito del año sin lugar a dudas. ¿Quizá su hermano el Mate 10 Pro, que sí es OLED, lo sea? A ver si llega a España primero y no se sube mucho de los 800 euros que cuesta en los países donde sí se ha lanzado.

No me gusta EMUI, lo siento

Lo sería a pesar de EMUI, debo añadir. No me gusta el diseño de los iconos ni de la interfaz ni lo inmensas que son las notificaciones cuando despliego el panel superior (y eso que he ajustado la fuente y el tamaño de la interfaz en los ajustes del teléfono).

Esto es una cuestión personal, y está claro que en China gustan los colores y los icones escogidos por Huawei, pero no es mi caso. Y aunque hay temas para cambiar estos temas por otros, siguen sin ser de mi gusto. Si estás en la misma tesitura que yo, tirar del Pixel Launcher es una de las mejores opciones que hay sobre la mesa ahora mismo.

Es mejor que la anterior versión, sin duda, con una inspiración más líquida y con colores mejor elegidos y contrastados, pero no entiendo las inconsistencias entre aplicaciones. Si se da el salto a Android 8.0, donde los iconos son circulares en las apps de Windows, ¿por qué no hace lo propio con los iconos de la interfaz? Huawei podría conseguido aquí algo que no hacen otros fabricantes.

Su aspecto, después de todo esto, no quita méritos a las mejoras de esta versión. No es EMUI 6, sino EMUI 8, pues se pone al día en lo numérico con Android, que es la octava versión también; y los avances en la gestión de menús y en la fluidez en general del móvil son evidentes desde el primer minuto. Todo va bien, nada se cuelga, nada torpedea cuando te mueves compulsivamente por aplicaciones de terceros... Va como debería ir un teléfono de alta gama.

Bienvenida, inteligencia artificial

La fluidez del teléfono es la clásica queja que cualquier usuario tiene hoy en día, pues es verdad que Android va a peor con los meses de uso y que, incluso iOS, no gestiona bien que haya muchas apps y archivos y poco espacio libre en el móvil. Los 64GB de almacenamiento ampliables por microSD y los 6 GB de RAM deberían ayudar a que todo esto no sea un gran problema, pero hay otro factor en juego con el Mate 10 en este sentido.

Huawei quiere alargar la vida útil de verdad de su nuevo móvil tirando de inteligencia artificial. Promete que la NPU que viene incrustada dentro del Kirin 970, el procesador del móvil, permite que las operaciones inteligentes y complejas del teléfono se realicen más rápido y consumiendo menos, de modo que puede utilizar estos recursos en, por ejemplo, hacer que el móvil funcione mejor a largo plazo. Suena extraño, y lo cierto es que lo es.

No tengo muy claro cómo se traducirá la presencia de una NPU (Neural Processing Unit, o Unidad de Procesado Neuronal) en un teléfono móvil porque aún no hay precedentes y porque, aunque Huawei se esfuerce por optimizar sus servicios y apps, si Facebook no lo hace, ¿de qué va a servir?

Es un momento inicial para este nuevo tipo de chip, pero Apple ha hecho ya algo similar a Huawei (aunque menos ambicioso, vamos a romper una lanza en favor de los chinos cuando hacen algo antes), así que puede que en unos meses o años veamos al utilidad de esta nueva categoría de procesadores. Que el Mate 10 quiera usar la IA como punto de venta fundamental, tras una semana de uso intensivo, no termino de verlo, pero puede que el tiempo le dé la razón.

Una cámara igual o mejor que la competencia

Un uso específico de la NPU y la inteligencia artificial de Huawei se aprecia en la cámara. Interesante, extraño, pero también efectivo. La cámara no hace las fotos por ti, por sí hace muchos ajustes a tus espaldas para resaltar aquello que estés viendo. Sabe cuándo fotografías una foto y cuándo un cielo y cuando un paisaje, y quizá por eso hace mejores fotos en modo automático (sacar el móvil, apuntar y disparar) que casi cualquier otro móvil que estoy usando, como el Note 8 o el iPhone 8 Plus.

No he dicho que haga mejores fotos. Con un poquitín de tiempo, ambos móviles realizan fotos con colores más vivos que, además, se ven mejor en sus pantallas con mejores colores. Pero lo tienen difícil en muchas situaciones, como en la que cito: lanzar una foto sin preocuparse de que vaya a salir bien y que el Mate 10 la saque como es debido en el 90% de las ocasione es algo genial.

También es un móvil magnífico sacando fotos en baja luminosidad gracias a las dos lentes de 1.6f que integra. Son de Leica y son más luminosas que las de la competencia. Por poco que sea, se nota: los cielos, las luces fuertes y los contrastes intensos se ven muy favorecidos. Y las noches oscuras, también.

Aunque en algunos escenarios el Note 8 y el iPhone 8 Plus lucían mejor por su gestión del color, la claridad de las imágenes del Mate 10 es superior: las líneas no se difuminan, los detalles de la madera no se pierden y las ventanas mantienen toda su geometría intacta.

En vídeo, ojo, no puedo decir lo mismo. Graba en 4K, en 1080p y 60fps y tiene hasta modo de cámara lenta, pero los vídeos no se estabilizan tan bien como deberían ni son tan nítidos como me gustaría. Sigue siendo una cámara de vídeo de alta calidad, pero he visto mejores vídeos en el otro bando.

Menos mal que el efecto bokeh que se consigue con su segunda cámara está muy bien. Es algo que el iPhone ha puesto de moda y que todo el mundo está introduciendo más en masa en sus móviles. Tras un par de años, parece que todo el mundo ha conseguido un buen efecto que no emborrone lo que no debe. Y ese es el caso del Mate 10.

El resultado con la cámara del Mate 10 dice mucho en su favor: es casi tan buena en muchos escenarios como las de los mejores móviles del momento, superior en ocasiones, y casi siempre muestra colores más apagados y menos precisos. A falta de compararla con el Pixel 2 XL, sin embargo, puede mantener la cabeza muy alta, que esta vez Huawei sí ha conseguido lo que muchas veces ha prometido: una cámara buena de narices y todoterreno.

En definitiva, de lo mejor de final de año

Puedo quejarme de los colores de su pantalla, de sus iconos y de que la cámara no es perfecta con los colores en lo que respecta al Mate 10, pero creo que podría hacer eso mismo con el Note 8 y el iPhone 8 Plus, los dos móviles que más he estado usando en los últimos meses y que son los topes de gama actuales. Así que eso es bueno para el móvil de Huawei.

¿Qué quiero decir eso exactamente? Que aunque no es un móvil perfecto, como no lo es ninguno de los otros dos citados, y aunque tiene aspectos que me cuesta pasar por alto cuando lo uso, cuando lo he personalizado como a mí me gusta y lo he usado intensivamente; podría ser mi móvil de uso diario perfectamente.

Seguro que otros periodistas encontrarán otras pegas que sacarle y otras ventajas que yo no he destacado, pero mi uso del Mate 10 ha sido el que espero de un teléfono de alta gama, y eso es la mayor alabanza que puedo hacer sobre él.

No termino de comprar las ventajas que ofrece la NPU y la inteligencia artificial de Huawei, pero creo que es porque aún no se está aplicando lo suficiente o porque yo no lo he notado, lo que en ambos casos no es algo bueno que decir; pero que no me estorbe y que no haya un asistente detrás para dar el coñazo casi me parece mejor que lo contrario. Un saludo, Bixby.

Así que llevarse una experiencia similar a la del Note 8 y el iPhone 8 Plus pagando 200 o 300 euros menos es algo a considerar si puedes pasar por alto su pantalla mejorable y sus menús que no son para todos los gustos. Habiendo probado el Mate 10, ahora tengo muchas más ganas al Mate 10 Pro, pero no sé si podrá competir con su hermano 'menor'.

 

(El Mundo)