LLAMAN “MARICÓN” A QUIEN ACUSA EL ABUSO EN CUARTELES

UNA IMAGEN DE INSTRUCCIÓN EN EL SERVICIO MILITAR, EN COCHABAMBA. FOTO OPINIÓN/DICO SOLÍS

 

“Mi hijo me ha rogado que no me acerque al cuartel y menos que denuncie casos de maltrato de los instructores a los premilitares. Dice que si lo hago, la sanción será mayor para los estudiantes. Les llaman ‘maricones’, ‘cobardes’, ‘gallinas’. La violencia se ha agravado”, afirma una afligida madre de familia de un colegial que presta servicio premilitar en un cuartel muy conocido.

Agrega que el temor a represalias es enorme y nadie se anima a hablar sobre los hechos de violencia en los cuarteles. “A los jóvenes los castigan, los humillan, los maltratan física y psicológicamente”.

La madre de familia dice conocer un caso delicado de maltrato de un capitán a dos premilitares. Sabe que se presentó la denuncia ante el comandante de la unidad militar y éste optó por alejarlo por un mes, pero hace poco volvió a dar instrucción. “Hay terror en las filas y nosotras no podemos hacer nada”.

El representante de la Defensoría del Pueblo regional Cochabamba, Carlos Herbas, dice que la violencia se ha “naturalizado peligrosamente en los cuarteles”, donde impera una disciplina vertical y sin respeto a los derechos humanos. “Es más, los militares no terminan de entender que los premilitares y conscriptos están bajo tutela del Estado y eso significa que deben ser garantes de los derechos humanos y nadie puede ejercer maltrato”.

Cuando sucede un hecho de agresión, la institución militar aplica un procedimiento interno de investigación. Inicia un sumario informativo contra los denunciados. Carlos Herbas desconfía de los resultados de esta investigación interna porque se desarrolla “sin una mirada garantista”. “La mayoría de los casos queda sin que se compruebe el hecho generando impunidad, cuando la mirada debería ser sancionadora activando sistemas de protección y prevención”.

Recuerda que los premilitares son adolescentes y tienen una ley preferencial que les protege. 

Dice que en los cuarteles se hacen intentos de habilitar un sistema de recepción de denuncias en un buzón, pero resulta que son los mismos comandantes los que abren la correspondencia. “No existe ninguna confiabilidad”.

Más allá del maltrato físico, prevalece el psicológico. “Por ejemplo, en el caso del premilitar obligado por un sargento a comer excremento en el cuartel Ingavi en La Paz, hubo agresión física y psicológica porque el joven quedó marcado por el daño psicológico”. Normalmente no denuncian por temor. Las represalias no son directas. Advierte, sin embargo que existe un “cierto machismo en la misma sociedad”. Las últimas horas, el premilitar paceño fue objeto de críticas en las redes sociales. “Si vas a hacer el servicio premilitar, mejor no llores ni te quejes por el maltrato de los instructores, mejor quedarse en su casita”, escribió Freddy Villegas en redes sociales . “Si son intocables los precos (as) que ingresen al cuartel, mejor que se les dé libreta de inhábil y punto”, agregó Edgar Chávez Quispe.

Herbas señala que otro tema que les preocupa a los jóvenes es el estigma. “Es el hecho de que sea tratado como un cobarde. Son víctimas de bullying. Los maltratos son recurrentes. Los antiguos golpean a los nuevos, tal como sucedió en la Escuela de Sargentos”.

El Defensor Herbas advirtió cierto avance logrado con talleres, pero a pasos muy lentos.
 

Piden cárcel
 

La Fiscalía pidió cárcel para tres militares acusados de obligar a comer heces a premilitar en un cuartel en La Paz

/Opinión/