"Me golpearon tantas veces que perdí la cuenta": el abuso a los niños deportistas en Japón

Imagen de archivo de un niño practicando judo junto a su entenador. ISTOCKPHOTO

 

Los pequeños deportistas japoneses sufren abusos físicos, verbales e incuso sexuales durante sus entrenamientos, según un informe de Human Rights Watch publicado este lunes.

Elaborado entre marzo y junio de este año y bajo el título "'Me golpearon tantas veces que perdí la cuenta': el abuso a los niños deportistas en Japón”, este informe recoge testimonios de 800 jóvenes atletas que dejan patente que el abuso físico es un recurso tristemente utilizado en escuelas y federaciones deportivas de Japón, país encargado de organizar los Juegos Olímpicos 2020, y aplazados a 2021 por el COVID-19.

El informe, de 67 páginas, analiza la historia de castigo físico en el deporte de Japón e incluye relatos de primera mano de deportistas de unas 50 disciplinas diferentes.

"Los abusos específicos que documentamos incluyen puñetazos, bofetadas, patadas o golpes con objetos (y) alimentos y agua excesivos o insuficientes", dijo en conferencia de prensa Minky Worden, directora de iniciativas globales de Human Rights Watch (HRW), que ha presentado el informe justo la misma semana que deberían comenzar los Juegos de Tokio 2020.

En 2013, el Comité Olímpico Japonés (JOC) prometió tomar medidas para eliminar la violencia entre sus federaciones deportivas después de que una encuesta interna revelara que más del 10% de sus atletas habían sido víctimas de acoso o hostigamiento.

Además, también redujo los fondos para su federación de judo tras descubrir que los entrenadores abusaron físicamente de las atletas.

Los Juegos, como motor del cambio a estos abusos

Pero Human Righs Watch aseguró que no se ha hecho lo suficiente desde entonces y exigió que organizaciones de las próximas Olimpiadas para que utilicen esos Juegos como un catalizador para el cambio. Señaló que el abuso infantil en el deporte es un problema global y que los sistemas para denunciar el abuso son opacos, no responden o son inadecuados.

"Human Rights Watch hace un llamamiento a Japón para que tome medidas decisivas y lidere la lucha contra esta crisis global", dijo Worden.

El informe se basó en entrevistas con más de 50 atletas actuales y anteriores, una encuesta en línea que obtuvo 757 respuestas y reuniones con ocho organizaciones deportivas japonesas.

“Estaba sangrando, pero él no dejó de pegarme“

De los 381 encuestados de 24 años o menos, el 19% indicó que habían sido abofeteados, pateados, golpeados al suelo o golpeados con un objeto mientras participaban en deportes.

"El entrenador me dijo que no me había tomado en serio la carrera, así que llamó a todos los demás y me  golpeó en a cara delante de ellos. Estaba sangrando, pero él no dejó de pegarme. Le dije que sangraba por la nariz, pero no se detuvo", dice Daiki A., un altelta profesional japonés de 23 años que utiliza ese pseudónimo para dar su testimonio.

La larga tradición de la violencia en el deporte japonés

Y es que la violencia física como técnica de entrenamiento tiene una larga tradición en el deporte japonés donde "entrenadores, padres e incluso algunos jugadores se aferran a la creencia errónea de que el abuso físico en el deporte tiene recompensa".

“Todavía no te han golpeado, ¿cuándo es tu turno?“

"Las técnicas de entrenamiento abusivas documentadas en este informe incluyen, entre otras, golpear a los niños con palos de kendo de bambú, abofetear a los niños en la cara y sostener las cabezas de los niños bajo el agua para simular ahogamiento", destaca el informe.

“Me dio un puñetazo en la barbilla y me sangraba la boca. Me levantó por el cuello de mi camisa. Esta fue una experiencia común para los miembros del equipo de Shota C.:

"El 90% de mis compañeros de equipo experimentaron abuso físico ... Todos bromeábamos: 'Todavía no te han golpeado, ¿cuándo es tu turno?'", relata a Human Rights Watch  Shota C. (seudónimo), de 23 años, un ex jugador de béisbol.

Además, los testimonios recogidos en este informe también destacaron la "cultura de impunidad para los entrenadores abusivos".

De los deportistas entrevistados para este estudio que reconocieron sufrir abusos, todos menos unos, señalaron que no hubo consecuencias conocidas para su entrenador.

Además, el 18% de los entrevistados reconoció haber sufrido abuso verbal, y cinco de ellos reconocieron haber sufrido acoso sexual mientras  entrenaban cuando eran niños. Unas cifras lamentables por las que Japón debería tomar medidas para proteger a todos sus jóvenes deportistas.

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