DETENIDO UN BRITÁNICO EN EMIRATOS ÁRABES TRAS LLEVAR A UN PARTIDO UNA CAMISETA DE QATAR

El catarí Salem Al Hajri, en el suelo tras el lanzamiento de sandalias y botellas por el público emiratí en la semifinal de la Copa Asia. HASSAN AMMAR AP

 

Ali Issa Ahmad, un joven británico aficionado al fútbol, se encuentra detenido en Emiratos Árabes Unidos (EAU) a raíz de haber acudido con una camiseta de la selección de Qatar a un partido de la reciente Copa de Asia. El increíble embrollo, que un amigo de Ahmad ha revelado al diario The Guardian, pone de relieve el nivel de paranoia que ha alcanzado en EAU la rivalidad con su vecino y puede acabar con una importante pena de cárcel para el implicado. La embajada emiratí en Londres acusa a Ahmad de buscar la atención de los medios.

“Es simplemente inefable. Fue a ver un partido de fútbol mientras estaba de vacaciones en EAU y dice que le detuvieron y le golpearon tras haberle acusado de llevar una camiseta de fútbol que promocionaba Qatar”, ha contado Amer Lokie, el amigo al que Ahmad telefoneó el pasado día 31 desde una comisaría de Sharjah, uno de los siete emiratos de la federación. “Cuando logró llamarme había agentes sentados junto a él, así que no contó mucho. No le dieron mucho tiempo para hablar y no sé exactamente qué ocurrió”.

Según el relato de Lokie, Ahmad, de 26 años, vino de vacaciones a Emiratos a mediados de enero. El joven, un hincha del Arsenal que vive en Wolverhampton, a 27 kilómetros al noroeste de Birminghan, consiguió una entrada para el partido entre Irak y Qatar del pasado día 22 y se fue al estadio Al Nahyan de Abu Dhabi, vestido con una camiseta de la selección catarí. “No sabía que esa camiseta estuviera prohibida”, ha reiterado el amigo en una entrevista con la BBC.

Sin embargo, se arriesgaba a tener problemas. Desde que en junio de 2017, Emiratos Árabes (junto a Arabia Saudí, Bahréin y Egipto) cortara relaciones diplomáticas y comerciales con Qatar por su supuesto apoyo al terrorismo, ese país ha criminalizado las muestras de simpatía hacia su vecino. Cualquier expresión en ese sentido tanto en las redes sociales como en cualquier medio de comunicación puede castigarse con hasta 15 años de cárcel y multas de medio millón de dírhams (unos 125.000 euros).

Ahmad contó a Lokie en su conversación telefónica, que al salir del estadio fue seguido por dos hombres que le acusaron de apoyar a Qatar, le golpearon y le quitaron la camiseta. Y ahí se complicaron las cosas. “Fue a la comisaría a denunciar el ataque y fue acusado de mentir sobre el asunto”, ha relatado Lokie a los medios británicos.

La Embajada de EAU en Londres ha confirmado la detención de Ahmad, a quien describe como un ciudadano con doble nacionalidad británica y sudanesa, por “hacer perder el tiempo a la policía y falsedad”. En un comunicadodifundido en su página web, desmiente “categóricamente que fuera detenido por llevar una camiseta de fútbol de Qatar”, sugiere que se auto infligió el daño del que acusó a sus agresores y le atribuye ser “una persona que busca la atención de los medios”.

El Foreign Office británico ha admitido que le están prestando asistencia. En su página web advierte de que, desde junio de 2017, EAU considera un delito mostrar simpatía hacia Qatar; no así la web del Ministerio de Exteriores español que se limita a señalar las mayores dificultades tras la interrupción de las conexiones aéreas.

“Es escandaloso que EAU politice el fútbol hasta el punto de que un aficionado extranjero sin lealtades políticas o ideológicas en la actual disputa regional sea detenido por literalmente nada más que llevar la camiseta del equipo equivocado”, denuncia Radha Stirling, directora ejecutiva de Detained in Dubai, un despacho de abogados y activistas especializados en los sistemas legales del Golfo. En un comunicado, Stirling advierte de la gravedad de las acusaciones contra Ahmad que “podrían ser tratadas como un acto de sedición y, en consecuencia, un delito de seguridad nacional”.

La paranoia es de tal calibre que tras el triunfo de Qatar en el final de la Copa de Asia el pasado día 1, ningún responsable emiratí estuvo presente en la entrega del trofeo. Los periódicos locales, por su parte, hicieron todo tipo de contorsiones gramaticales para evitar mencionar al ganador en los titulares. “Japón se quedó corto en la final”, encabezaba Gulf News, en una fórmula que también se vio en otras cabeceras y desató todo tipo de comentarios en las redes sociales.

Más allá de la pataleta futbolística, la animadversión hacia Qatar ya se ha traducido en incidentes graves. El doctorando británico Matthew Hedges fue detenido en marzo del año pasado cuando investigaba para su tesis, acusado de espiar para Doha y condenado a cadena perpetua. Finalmente, las presiones diplomáticas lograron que recibiera un perdón de las autoridades emiratíes y pudiera regresar al Reino Unido en noviembre.

/El País/